• Justo el día que no debo, a la hora que no puedo, voy y te recuerdo. Entre el frío y la muerte de Dolores se ha hecho un nudo en la tarde y ya no respiro.
    Habrá un lugar lejano donde ahora mismo están posadas tus manos y no estarán pensando en mí. Tampoco tú, que huiste de los volcanes, aquellos que fueron nuestros, aquellos que fueron momentos íntimos y cuya lava acabó por ahogarnos y quemarnos la garganta.
    Por eso hay días que no debo y horas que no puedo recordarte. Porque me traiciono las promesas y no me gustará darme explicaciones mañana. Y, sin embargo, a escondidas me perdono,con la boca pequeña me regaño, pero poco. Me dejo unos minutos de muerte súbita y paro cardíaco para pensar en ti y en todo aquello que fue un sí rotundo, un sí mayúsculo, antes de que la lava lo pintara todo con ese NO lleno de cenizas.