Hoy no es jueves veintiocho, aunque lo diga el calendario, aunque Abril lo marque como casual, aunque medio mundo lo escriba en sus agendas. Tampoco volverá a coincidir otro jueves con otro veintiocho hasta el mes de Julio y seguirá sin serlo. Y nunca más se repetirá entre las hojas que arranco de mi mesa hasta que acabe el año.
Hoy no es jueves, ni veintiocho porque tampoco es Mayo ni es primavera, tampoco es el año pasado ni nadie sonríe por las calles como lo hacían al vernos besarnos.
Hoy es hoy. El día que la certeza de que el vacío lo ocupa todo y se apodera de cualquier día de la semana para respirar por inercia.
Y sonríes porque se lo debes a una fecha en el calendario que te recuerda que fue verdad. O quizás solo sonríes porque siempre te pudieron los buenos recuerdos. Aunque la verdad es que tu cuerpo huele a jueves y ese aroma nunca se ha ido.