Cansado de luchar en guerras perdidas, cansado de emocionarme con cada palabra, con cada suspiro de alegría, con cada partida que me sube hasta el cielo y me deja caer con toda la fuerza de la crueldad y, que unida a la gravedad, me estrella contra la realidad una y otra vez.

Cansado de creer en lo que yo quiero que sea, cansado de estar vencido, cansado de estar en una fila llena de mediocridad donde no destaco para ti.

Cansado de escribir y no enviar palabras más allá de la orilla de mi playa.

Al salir de la oficina apago hoy la luz de mi mesa y dejo que el desorden de carpetas y documentos invadan también mi respiración, sobrepasándome, ahogándome

Miro el otoño y quiero sonreír pero es que tú no me quieres y yo así no puedo, yo así no quiero. Y me muero de tristeza mientras me llaman compromisos laborales, mientras me salta la alarma de la agenda, mientras los amigos quieren salir a cenar.

He puesto música y cocino despacio, como se cocina cuando no hay más que hacer después. Y pienso que creé tantas cosas para nosotros en las que tú no crees que tengo lo que merezco, decepciones sólo mías, promesas conmigo mismo, besos en soledad, querer darte lo que no pedías.

Cansado de buscarte, cansado de dibujarte, cansado de crearme mi literatura en vasos vacíos. Cansado de ser idiota, cansado de estar hundido.

Y sé que esto, también pasará.